Polvo fino – no sólo en boca de todo el mundo
El polvo fino procede de procesos de combustión de fuentes estacionarias y móviles, de procesos industriales y del manejo de mercancías polvorientas. El causante principal es el tráfico por la fricción de forros de freno, neumáticos y pavimentos de carretera. El polvo fino está compuesto de partículas diminutas no perceptibles con nuestros sentidos, pero que nos rodean continuamente. Las partículas más grandes tienen el doble de grosor de un cabello humano. Las partículas más pequeñas tienen un diámetro de 2,5 micrómetros y no se ven a simple vista.
La carga del aire con estas partículas ultrafinas constituye un serio problema ya que estas partículas diminutas llegan al aire y, con él, a los pulmones de las personas. El polvo fino es un gran peligro para la salud, la calidad de vida y la esperanza de vida. Las partículas más pequeñas acceden a través de las vías respiratorias y el circuito sanguíneo a muchos órganos corporales, también al corazón.
El polvo fino puede ser causa de enfermedades de las vías respiratorias, de fallos cardiovasculares y de cáncer de pulmón. En este sentido, tiene validez lo siguiente: cuanto más pequeña es la partícula de polvo, más peligrosa es ya que puede entrar más profundamente en los pulmones. En la calle, no se puede evitar este peligro. Pero en casa sí: teniendo cerradas las ventanas. Afortunadamente, existen también posibilidades de airear con las ventanas cerradas: con un aireador.
y cómo se le puede combatir.
El AEROPAC es también la solución para su hogar. Él se encarga de limpiar el aire de entrada para que pueda respirar con tranquilidad.